Sal y Viola

Actualizado: 19 de sep de 2018



(La Vanguardia)


Ya no entras en el hermoso parque natural de Ses Salines, en Eivissa, esperando encontrar una maravilla. Entras temiendo la aglomeración, los plásticos que todo lo invaden, el caos circulatorio, la prepotencia de los yates, la chulería y el incivismo. Entras temiendo ponerte de mal humor y acabar añorando un pasado sin masificación, pero prometiste que irías y lo cumples. Sorprendentemente, no es tan grave como temías –hay menos turismo este año–, y recorres la playa de ses Salines en relativa calma. En su extremo occidental, junto al muelle de la salinera desde donde todavía se embarca el producto de las salinas más reputadas del imperio romano, te topas con una rotunda edificación de piedra asomada al mar. Es La Nave Salinas, un antiguo depósito de sal convertido en espacio expositivo gracias al coleccionista neoyorquino Lio Malca.


Leer más: aquí

"Mis Fieras Divinas son bestezuelas con garra que voy soltando cuando el

instinto me dice que la selva las necesita"